Por qué le fallé a mi hija sin saberlo — y lo que cambió todo

"A los 4 años a Camila le empezó a crecer el pelito. Era crespa y yo era lisa y yo no sabía cómo peinarla. Años después entendí que nunca había tenido los productos correctos. Así nació Poción Kids."

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Por qué le fallé a mi hija sin saberlo — y lo que cambió todo

Camila tardó en tener pelo

A los 4 años le empezó a crecer el cabello de verdad. Y cuando llegó, llegó crespo.

Yo soy lisa. Siempre lo fui. Así que lo que sabía de peinados, de productos, de rutinas —nada de eso aplicaba para ella.

La peinaba con cauchitos como una piña. Le ponía balacas, gorros, lo que había. Sin esos accesorios, ella sentía que no se veía bien. Y eso lo cargo yo todavía.

Usábamos el shampoo que había en el baño. El que compraba con lo que alcanzaba. Los de Rapunzel, los de Mickey. No había más opciones, o eso creía yo.

Lo que no sabía era que el pelo crespo necesita hidratación. No más fuerza. No más cepillo. No el mismo shampoo de todo el mundo. Hidratación.

Tardé años en entenderlo.


Las mañanas que ninguna mamá habla, pero todas conocen

Levantadas, uniforme, desayuno, y el pelo.

El pelo siempre era el problema.

Peinar una crespa siendo lisa es un reto diferente. Cada peinado había que pensarlo desde cero. El cepillo encontraba nudos, Camila decía que le dolía, yo intentaba ser rápida y terminaba siendo brusca sin querer.

Y había días en que yo sabía que el día empezaba mal por culpa de esas mañanas.

No lo contaba porque no sabía cómo explicarlo sin que sonara exagerado. ¿Cómo le dices a alguien que peinar a tu hija te parte el corazón un poco cada mañana?

Pero así era.


La primera comunión

Ese día lo tenía todo planeado. El vestido, guardado con cuidado. Los zapatos listos. Las fotos, agendadas.

Llegamos tarde a la misa.

Y la razón fue el pelo. Días antes, su papá se la llevó y le cortó el cabello. Yo llegué el día de la comunión con menos con qué trabajar y más presión encima.

Cada vez que pasaba el cepillo, ella hacía ese gesto. El de cerrar los ojos y aguantar.

Llegamos tarde a las fotos también.

Y aunque el día fue hermoso, yo me fui a dormir con algo atravesado. No culpa exactamente. Más bien la sensación de que le estaba fallando en algo que debería ser simple.


Lo que aprendí después

El cabello infantil tiene la cutícula más delgada. Reseca más rápido, se enreda con menos razón, y reacciona mal a fórmulas que no fueron pensadas para él.

Pero hay algo más que aprendí: no es lo mismo cuidar un pelo liso que un pelo crespo. La textura cambia todo. Los productos que sirven para una, no sirven para la otra. Y cuando eres lisa y tu hija es crespa, puedes pasar años haciendo lo mismo sin entender por qué no funciona.

No era que Camila tuviera el pelo malo.

Era que nunca había tenido los productos correctos para su textura.

Eso me cayó duro. Porque significaba que todos esos años de mañanas complicadas tenían solución. Y yo no la había encontrado porque no existía — no para niñas, no de verdad.

Muchos años después, decidimos crearla.


Martín llegó y empecé de nuevo

A Camila ya le toca peinar a ella sola. Terminando sus estudios, con su propia rutina.

Pero a los 10 años llegó Martín, y aunque su pelo es diferente —él sudaba más, necesitaba lavarse todos los días— el reto volvió. Diferente, pero reto al fin.

Y ahí entendí algo más: Poción Kids no es solo para niñas crespas. Es para todos los niños, sin importar su textura. El cuero cabelludo infantil es delicado en todos los casos. Lo que cambia es la necesidad — y los productos tienen que responder a esa necesidad específica.


Lo que construimos pensando en Camila, en Martín, y en todos los niños

Poción Kids nació de saber exactamente qué necesitaba el pelo de mi hija y de no encontrarlo en ningún lado.

Shampoo Kids — limpia sin resecar. Sin sulfatos agresivos, sin dejar el cuero cabelludo irritado ni el pelo más frágil después del baño.

Acondicionador Kids — hidrata de verdad y suaviza antes de que aparezca el cepillo. No es solo para deslizar, es para que el pelo quede nutrido.

Spray Antinudos Kids — el que cambió las mañanas. Va antes del peine, suaviza el nudo sin jalón, y hace que peinar sea rápido y sin dramas.

Los tres trabajan juntos. Para crespos, para lisos, para los que sudan más, para los que se enredan sin razón. Y la diferencia se siente desde la primera semana.

Porque la rutina no es solo cuidado capilar. Es el momento del día en que tu hijo se para frente al espejo y aprende a quererse. Que lo elija él también.


Si tú también estás en esas mañanas

Si su pelo es seco, si los nudos son el primer problema del día, si llevan meses probando productos y nada termina de funcionar… no es que su pelo sea difícil.

Es que todavía no tiene lo que necesita.

Es que todavía no tiene lo que necesita.

Es que todavía no tiene lo que necesita.


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